LA RECETA DE LA SEMANA
Hasta hace pocos años un plato exótico y cautivante. Si bien hoy es más común entre nosotros, no ha perdido la mística de su sabor único y sus propiedades maravillosas.
Por Clara Aurora Perednik
Si bien estamos hablando de una sopa, plato que suele tentar más en el invierno que en el verano, es una propuesta muy interesante para esta época de cambio, donde pasamos del frío al calor. Estos cambios suelen llevarnos a la cama, en general con gripes, ya que el cuerpo necesita eliminar toxinas y estar "limpio" para soportarlo. La sopa de miso es un interesante purificador, nos ayuda a eliminar estas toxinas, nos fortalece los intestinos, favoreciendo la calidad de nuestra flora intestinal, responsable de la absorción de los alimentos. ¡Para la entradita de todos los días!
PARA 4 PERSONAS
25gr. de hongos shitake.
1 zanahoria mediana.
1 puerro grande.
½ nabo daikon.
200gr. de tofu.
1 cucharada sopera de miso.
Cortar el nabo en cuñas. Colocar en una olla una cucharadita de aceite de girasol. Rehogar el nabo a fuego bajo con la olla tapada 10 minutos. Mientras se cocina el nabo cortar la zanahoria de la misma forma para que la sopa nos que de armoniosa. Agregar la zanahoria a la olla y cocinar 5 minutos. Mientras cortar el puerro en bastones e incorporarlo. Cocinar todo junto 5 minutos más. Agregar un litro de agua. Una vez que hierve incorporar el tofu cortado en cubitos y los hongos previamente hidratados. Condimentar a gusto. Cocinar 10 minutos, apagar el fuego e incorporar el miso, diluido previamente en una taza con un poco del caldo de la olla.
¡Al servir, agregar un poquito de perejil picado, le aporta un aroma increíble!
Hija de una prestigiosa cocinera especializada en macrobiótica, razón por la cual Clara desde muy pequeña pasa muchas horas dentro de la cocina entre ollas y sartenes, aumentándose de manera sana y natural, aprendiendo las claves para una buena alimentación.
En sus inicios se dedicó a los panificados y los postres, en 1988 viaja a San Pablo, Brasil para hospedarse un año en la Escuela Musso, en donde se formó como cocinera de la mano de Bernardette Kikuchi, su maestra, que le enseñó todos los detalles de la cocina campesina japonesa (lugar de origen de la cocina macrobiótica). Más tarde regresa a Buenos Aires para continuar sus estudios secundarios, mientras se dedica a elaborar productos desde casa para venderlos en renombradas dietéticas especializadas en macrobiótica.
En el 2003 Clara Aurora abre sus puertas donde centraliza su trabajo como cocinera y docente, donde además presta servicios de catering y asesora a diferentes empresas.